Esta última semana Santa me ha servido para reflexionar mucho y agradezco profundamente los días que pasé en Caral y en Lunahuana.
Algo que no pude evitar notar, era que las personas ''se difuerzan'' cuando están en un lugar que no conocen o cuando es la primera vez que están ahí. Sé que está mal rajar de las personas y de sus actitudes pero era tan evidente que daba risa, pena, ganas de llorar ja ja entre otras cosas. Fue algo más fuerte que yo, aunque haya tratado de evitar darme cuenta, ''los disfuerzos'' eran tan evidentes que era imposible no darse cuenta.
Fue muy gracioso porque escuchaba cosas como '' hay y cómo se llama estooooo''( en alusión a un collar) y con el típico ''acentito'' de la flaca diforzada que ''todo le apesta'',con un tonito entre chillón y agudo. En realidad lo escuche más en mujeres ja ja no es por ser machista pero hay que aceptar que hay algunas así.
Pero lo que ya salió de la raya y digno como para pertenecer a la top de los disfuerzos fue en Lunahuana. Estaba viendo qué fruta comprar y se acerca alguién y dijo -agarrando una palta- '' hay y qué es estoo.. ¿ se come? ( con el mismo tonito agudo y chillón). La autora de semejante calabazada, fue una chica guapetona. En ese momento sólo atiné a reirme pero no de ella sino de la forma de cómo la miró la señora que vendía las paltas como diciendo '' ¿no será una palta cojudona?''. Fue muy gracioso.
Y en realidad considero que hay muchas formas de ser diforzado pero esta forma en particular creo que se basa en ''simular no conocer algo que en realidad sí se conoce''. Yo no sé si en el planeta que vive esa chica existen las paltas que no se comen pero, hasta donde yo sé, algo verde, de varios tamaños y que tiene una pequeña pizarra que diga PALTA, es comestible.
Aunque, con toda mi alma, lo haya querido evitar fue inevitable notar que ''se difuerzan''

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