Qué pena me ha dado el espectáculo que se dio el sábado en el clásico, no por el fútbol sino por la participación de la policía dentro de este. A la hora que llegué al estadio, se me acercaron muchos hinchas graciosones a pedirme una luca para ''su entrada'', obviamente no les di ni un peso. En ese momento uno siente una adrenalina de pensar que en cualquier momento te pueden robar, lo cual no es muy descabellado por los antecedentes de los miembros de las barras bravas. Felizmente, el curso de Kung Fu a distancia que seguí a distancia me hace tener seguridad.
Pero, algo que me dio mucha lastima era ver la actitud de la policía, golpeando a varazo limpio a la gente ( sin asco que le dicen), sin importarles los niños, los ancianos, ni la integridad de las personas que habíamos pagado por un espectáculo deportivo. Lo peor de todo es que era la policía montada quienes encima de golpear a varazo limpio a la gente, también metían los caballos a las mismas personas.
Luego de ver como la policía montada golpeaba sin asco a la gente- y a mí también casi me cae un palazo. Felizmente el de arriba ( Dios) me protegió- y ver el accionar de los barristas, nació una interrogante en mí ¿ A quién se le debe de temer? ¿ A la policía o a los barristas?

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