Texto enviado por RLG
Josep Guardiola, otrora
entrenador del Fútbol Club Barcelona, hoy entrenador del Bayern de Múnich, se
distingue sobre el resto de entrenadores por profesar, casi religiosamente, una
ideología futbolística, un estilo, una forma inmutable de ganar los partidos:
teniendo la pelota.
Lo hemos visto con el FC
Barcelona, el mejor club del mundo hace dos años, luego de un largo, brillante
e incuestionable periodo de supremacía en el cual ganó todo y a todos, y
siempre manteniendo esa ideología, la de la posesión del balón para generar más
ataques y contrarrestar, a la vez, los posibles ataques del rival.
Hoy, dirigiendo el Bayern de
Múnich, El “Pep” mantiene esa línea y no tiene reparos en defenderla públicamente
(aunque el gran Franz Beckenbauer se ponga colorado de la rabia),
en admitir que la conservará y que morirá con ella. El respaldo, la admiración
de otros técnicos y conocedores del fútbol mundial ha sido numerosa. Las
estrategias que se han asumido y tejido con la finalidad de derrotarla, lo han
sido también.
José Mourinho, a quien las
derrotas suelen saberle más amargas que al resto, optó con el Inter de Milán
por encerrarse atrás, por obstruir la portería con el mayor número de jugadores
posibles, sacrificando así sus opciones de ataque y asumiendo implícitamente
que el Barcelona era el mejor tocador de pelota, que no había modo alguno de jugar
su juego y ganarle. Ese partido lo ganó. Lo mismo, pero en menor grado, lo hizo
con el Chelsea; y le hubiese resultado favorable de no ser por Andrés Iniesta y
ese gol suyo que aún hoy en día debe aparecer nítido en las pesadillas del Portugués.
Cuando estuvo en el Real Madrid, la historia no varió: apeló al contraataque,
perdió, ganó algunas veces debido a las destacadas individualidades de su equipo,
perdió otras más, y así sucesivamente hasta irse o hartarse del club merengue y
regresar al Chelsea, donde es seguro que seguirá pergeñando más estrategias y
revanchas.
Pero el fútbol es rico y nos da
sorpresas, por eso nos gusta, por esa misma razón un buen día el Real Madrid de
Carlo Ancelotti y el Bayern de Múnich del Pep Guardiola, se enfrentaron en
semifinales de la Champions League, y en su partido de ida escribieron un
capítulo más en el asombroso y grueso libro de las estrategias del fútbol. Y es
que el Pep planteó su juego, el mismo juego desde el inicio con el cual se hizo
casi invencible, el trato constante del balón, su recupero rápido, su defensa
basada en el ataque. Lamentablemente, ese ataque fue más bien pasivo y no halló
en los 90 minutos iniciales (porque este partido aún no concluye) la forma de
marcar la diferencia, es decir, el gol que les de la victoria. Ancelotti, en
cambio, logró su único objetivo: contraatacar. En solo cuatro pases el Real
Madrid logró lo que el Bayern de Munich no hizo con muchos pases más. El
partido culminó con una victoria del Madrid por un gol a cero.
Hoy se jugará el partido de
vuelta en el Allianz Arena, donde veintidós jugadores y dos técnicos dejarán
todo de sí mismos para conseguir la tan ansiada victoria que les dé el pase
definitivo a la final. Hoy veremos una vez más un partido de fútbol, de ese
deporte tan diverso que no admite axiomas de ningún tipo ni vencedores
imperecederos, y que es también una guerra sutil de estrategias en la que se puede
ganar, y esto es lo más interesante e inquietante de todo el asunto, teniendo o
no la pelota.
RLG
.jpg)
.jpg)









.jpg)