Luego de muchos años de lucha, plantones, lunas rotas, cuerpos pintados y pantomimas, el grupo ''Activistas Unidos Contra la Tauromaquia'' (AUCT) consiguieron que el Congreso de la República prohibiera las corridas de toros en el Perú (pese a que un grupo de parlamentarios, amantes de este siniestro arte se opuso categóricamente).
Caían las 20 horas del miércoles cuando el grupo de activistas fue visto por un practicante de periodismo entrando al restaurante de San Isidro. Muy sorprendido, decidió entrar para salir de dudas -¡no lo puedo creer! ¿acaso el AUCT tratará de quemar la Bistecca? - se preguntó con mucha ansiedad saboreando la exclusiva que tendría; de esa forma, su jefe ya no lo haría escribir sobre los últimos romances en los programas televisivos de educación física.
Tal fue su sorpresa al ingresar que pensó estar viendo un espejismo. Las mismas
personas de las protestas con cuerpos pintado y grandes carteles, ahora
disfrutaban de un variado y suculento buffet de las más selectas carnes. Rápidamente tomó algunas fotos y corrió hacia la redacción donde labora. La nota salió, su jefe lo felicitó.
Al día siguiente, lejos de reconocer algún acto de doble discurso, la vocera del AUCT salió a desmentir los hechos: ''Es una vil campaña contra nuestro activismo, nosotros solo queríamos saber si las carnes habían recibido el cuidado necesario al ser cocinadas ¿acaso no saben que eso también es una forma de hacer activismo?Además, una cosa es el animal vivo y otra cosa es muerto.Qué poco nos comprenden, alucina.'' indicó muy indignada agitando la portada del diario en señal de protesta. Horas antes ya lo habían hecho en sus redes sociales indicando :''... nosotros sabemos que existen intereses creados en las corridas de toro, hay mucho dinero. En cambio, nosotros no ganamos ni un sol haciendo esto, de vez en cuando del extranjero nos envían dinero, pero son cantidades insignificantes. No hay doble moral, se está desviando el tema. Nosotros estamos marcando un precedente, era natural que lo festejemos. Exigimos que aquel periodista se retracte.'' Manifestaron, secundados en muchos likes, Shares y RT. Cabe resaltar que el personal de la Bistecca prefirió mantenerse al margen del problema.
Horas después, al regresar a su casa, el practicante (ya contratado) encontró su casa llena de pintas insultantes y fue recibido por miembros de AUCT, quienes previamente habían realizado una movilización -con piedra en mano- pacifica. El practicante no había recibido tanto golpe desde la vez que su mamá lo encontró fumando marihuana en su cuarto.
Esta es una historia ficticia y no contiene ninguna historia ni eventos real



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